sábado, 2 de octubre de 2021

Reseña: POLIS

En la Grecia del siglo V a.C.,  dos ciudades-estado luchan por tener la hegemonía. Esparta y Atenas se enfrentan por tierra y mar con sus hoplitas y galeras, combatiendo y conquistando ciudades. Por otro lado, ambas ciudades usan a sus mercaderes para conseguir recursos y a sus proxenos o embajadores, para hacerse con ciudades por otras vías no militares. 

Por primera vez me acerco a un tipo de juegos que no he transitado en mi vida jugona. Se trata de adentrarme en las dinámicas de un wargame pero, esta vez, ha sido un paso dubitativo, ya que Polis aunque, en esencia, es un wargame de enfrentamiento directo entre dos facciones en un acontecimiento histórico, incorpora mecánicas euro que me hacen no sentirme del todo perdido en mi primer contacto.


Juego asimétrico en el que cada uno de los dos jugadores, controlan  a Atenas y Esparta, que empiezan dominando diferentes ciudades en el mapa representado en el tablero central así como tienen una mínima asimetría en su tablero de recursos. Todo ello con unos componentes magníficos para esta edición (la 2ª) de Devir. 

El tema se siente por el arte del diseño, los nombres de las ciudades y regiones, así como que usamos hoplitas, galeras y proxenos para nuestro desarrollo. Seis recursos básicos: trigo, hierro, madera, aceite, vino y plata, que serán una tortura conseguir y siempre pendientes de los valiosos puntos de prestigio con los que realizar la mayoría de las acciones y, además, que son los que nos darán la victoria final.


Las polis o ciudades griegas están representadas por cartas con su población base y máxíma así como el crecimiento por ronda. Algunas de ellas podrán llevar a cabo proyectos que son losetas de cultura: filósofos, artistas, templos, teatros, estatuas, festivales y juegos; que hay que construir pagando su precio en recursos para que nos otorguen puntos de prestigio.

En cada ronda, los jugadores podrán realizar dos acciones de once posibles que, en resumen son la creación y movimiento de las unidades (hoplitas, galeras, proxeno y comerciantes), comercio, recaudación de tributos, asediar polis, realizar proyectos culturales o provocar guerras civiles. Las rondas comienzan con un evento que le da un toque de sorpresa temática.



Como es de suponer, también hay batallas pero más bien estamos ante un wargame de guerra fría y los enfrentamientos directos son escasos ya que hay que acumular 8 unidades en la misma localización para que la sangre llegue al río y esto no ocurre muy a menudo. El sistema para resolver las batallas es un original intercambio de cartas que sustituye al más habitual uso de los dados. Claro que dados no podían faltar y los tenemos presentes para la acción de asediar polis así como cuando fijamos el valor en el mercado de los recursos ya que este valor fluctúa según sean más o menos utilizados cuando comerciamos. 

Hasta ahora, solamente he mencionado de manera general, como son las reglas y mecánicas de Polis pero si entramos en sensaciones, es un juego que, por lo pronto, ofrece un diseño con muchísimas posibilidades. No es difícil de jugar pero tiene muchas capas de profundidad. Así de primeras, cualquier jugador avezado se dará cuenta de que hay que tener una estrategia a largo plazo pero suficiente versatilidad para ir adaptándose a las decisiones del rival con lo que la simbiosis estratégia-táctica está presente durante toda la partida. También hay azar pero no es suficiente para servir de excusa al que sea derrotado. La gestión de recursos y puntos de prestigio, ocupa la mayor preocupación de cada uno de los rivales, junto con los deseos de expandirse por el tablero y estar atento a los proyectos que se pueden construir en la ronda. 


Para nada va a ser fácil dominar el diseño con una estrategia ganadora sino más bien habrá que "inventar" la manera de jugar en cada partida. Esa variabilidad y profundidad, son los dos puntales para que Polis sea un gran juego. Es un orgullo pensar que es un diseño español y que haya sido alabado en todo el mundo. Lo merece de sobra. 

De todas formas y esto ya son sensaciones muy subjetivas, creo que prima más el aspecto euro que el de wargame. Puede que sea por venir yo de dónde vengo ("soy yo y mis circunstancias" decía Ortega y Gasset) pero en mi primera partida me siento más preocupado por todo lo referente a los recursos como tributar o comerciar; que por la parte guerrera de expandirme, conquistar ciudades o cerrar caminos de movimiento a mi rival. Sigo con la espina de jugar un wargame más puro aunque eso no es obstáculo para que haya disfrutado enormemente de este juego de Fran Díaz. 

TEMÁTICA: Esparta y Atenas luchan por la hegemonía en el siglo V antes de Cristo. 

AÑO: 2020

AUTOR: Fran Díaz

RÁNGO: 2

MECÁNICAS: Control de áreas, dados, mercado. 

NIVEL:  3 (Experto)

COMPONENTES: Tablero central y tableros individuales de muy buen grosor y calidad, así como troquelados para insertar los cubos. 

LO MEJOR: Un gran juego y además de un diseñador español. Buena recomendación para iniciarse en los wargames. 

LO PEOR: Con una dulxificación de componentes que remplazara cubos por ejércitos y galeras, el juego ganaría mucho temáticamente. 

PARTIDAS JUGADAS: 3

NÚMERO DE JUGADORES PROBADO: 2

NOTA FINAL: El diseño funciona como un reloj, es redondo en sus mecánicas y además temáticamente consigue llevarnos a la lucha entre las dos potencias griegas. Tal vez el que sea un híbrido entre wargame y eurogame, no convenza a ninguno de los fans de cada uno de estos tipos de juegos pero esa mezcla le hace ser recomendable para los no iniciados y también para que los wargameros le pierdan el miedo a mover cubos para conseguir recursos.  No le doy la máxima nota pero lo considero un juego excelente.